Plaza de la Constitución, Ciudad de México a 19 de mayo de 2024.
Hoy, organizaciones de la sociedad civil bajo el movimiento Marea Rosa, se concentraron en el Zócalo de la Ciudad de México, así como en otras 81 ciudades a lo largo de la República Mexicana y en algunas partes del extranjero. La Marea Rosa surgió como un símbolo defensor del Instituto Nacional Electoral (INE); sin embargo, hoy se asume como una declaración en contra del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y por consiguiente, un apoyo a la coalición opositora Fuerza y Corazón por México; formada por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Creo firmemente que estamos en condiciones de ver más allá las vivencias de cada uno de los que estuvimos presentes hoy en el Zócalo. Éstas son diversas, más allá de lo evidente; para algunos, el punto culminante fue el cierre de campaña y el discurso de Xóchitl Gálvez, candidata presidencial de la coalición. Mientras tanto, otros priorizaron asistir como simpatizantes de su partido político. Es posible que varios simplemente asistieron a manifestar su descontento con el gobierno vigente, los gobiernos anteriores y/o la situación actual de México. Algunos, como la suscrita, acudimos con esperanza y el firme anhelo de un México consciente de su realidad, un México alerta a sus amenazas y debilidades pero también a sus fortalezas y oportunidades, un México perceptivo que pueda crear políticas públicas que impulsen el bienestar general de su población. En definitiva, el Zócalo se encontró repleto de individuos de la sociedad civil, cada uno con sus propias motivaciones y prioridades. No obstante, se contempla un fin compartido: la construcción de una mejor sociedad para todos.
Hoy estuve rodeada de conciudadanos, abierta a las peticiones que esbozó cada uno de ellos. Presencié desde risas a llantos, algunos cantaron el himno nacional mientras lágrimas corrían por sus mejillas; otros cantaron con fuerza y alegría. Fui testigo de una ciudadanía unida más allá de cualquier discordia partidaria o ideológica. A la par de los discursos políticos, bajo el intenso calor del sol, se escuchó firmemente el grito al unísono que reclamaba “No nos fallen” al tiempo que otros advertían “No tienen cheque en blanco”. El encuentro del día de hoy, me hace pensar firmemente que la ciudadanía está alerta, estamos viviendo una etapa transitoria donde se demanda rendición de cuentas. Ningún funcionario público o candidato a ocupar un cargo, queda exento de sus obligaciones y responsabilidades. Hoy, se dió a entender que México es primero. Se están defendiendo principios de honestidad, integridad, justicia, responsabilidad y compromiso. Hoy, la sociedad civil se concentró en el Zócalo bajo la bandera ondeante de nuestro país, cada uno de los que asistimos, mantuvimos el anhelo de un cambio. Hoy se expresó que México merece más, hoy exigimos más; pero con la exigencia viene el deber, es por ello que el 2 de junio nos debemos a nosotros mismos, a nuestros conciudadanos y a los futuros mexicanos, ejercer nuestro derecho al voto.