Luz María Arenas
Historia de Vida

Luz Maria Arenas nació el 27 de marzo de 1928 en Guadalajara, Jalisco y falleció el 11 de septiembre de 2015. Fue una mujer que no permitió que las estructuras sociales de la época limitaran sus sueños e ilusiones. Estudió actuación en el Instituto Nacional de Bellas Artes, su carrera artística se desarrolló en el cine, teatro, doblaje y televisión. Fue catedrática, subdirectora, presidenta del consejo y directora académica del Instituto de Arte Escénico Andrés Soler.
Su familia cuenta su historia de vida en base a los recuerdos que cada uno tiene. La recuerdan cómo una mujer muy responsable que amaba su trabajo y nunca faltaba independientemente de cómo se sintiera o estuviera de cansancio, era una persona muy generosa, cariñosa, dulce y noble. Su hijo Miguel la recuerda como una mujer con sabiduría, honestidad y fuerza de trabajo.
Luz María contaba que a ella la educarón para ser una princesita, una muchacha muy bien vestida y muy propia. En su formación, el género masculino no tuvo mucho impacto ya que su padre vivía en Guadalajara y a su padrastro lo quería mucho pero nunca tomó el rol de una figura paterna. Inclusive, Barbara contaba que la estrategia que utilizó con su padre para ser actriz fue primero lograrlo para que cuando su padre se enterara, ya no pudiera decir ni hacer nada al respecto. Quienes la educaron y formaron, fueron su abuela materna llamada Maria de Jesús, a quien le tenía un profundo cariño y una gran complicidad; y su mamá, Sara Mateos.
Cuando Luz Maria era joven, al final de la cuarta década del siglo pasado, no había muchas oportunidades de estudio para las mujeres, así que estudió una carrera técnica comercial y al terminar, como no había otra carrera que estudiar, la cursó por segunda vez. Más tarde se metió a estudiar actuación en el Instituto Nacional de Bellas Artes, del cual junto con un grupo de estudiantes, formó parte de la primer generación de actores egresados.
Su madre Sara Mateos, conocida por todos como mamá Sarita, jugó un papel muy importante en su vida personal y en sus estudios; ya que se caracterizaba por ser una mujer bastante independiente y de ideología liberal moderna en relación a otras personas de su generación. Mamá Sarita fue una maquillista muy profesional que recibió grandes premios, siempre fue una mujer de trabajo y muy responsable. El carácter fuerte y emprendedor de mamá Sarita, junto con su relación dentro de las artes escénicas, impulsaron a Luz Maria a encontrar su vocación en el medio artístico.

Al terminar la carrera, Luz María comenzó a hacer varias películas y obras de teatro. Su hija Barbara nos platicó que el representante que la apoyaba le dijo que debían buscar un nombre artístico por qué ya existía una actriz llamada Luz María Aguilar y una llamada Rosita Arenas, entonces la gente se podría llegar a confundir. De pronto un día, el representante le avisó que fuera a comprar una revista de espectáculos, ya que fue ahí la primera vez que salió en la portada su imagen junto con su nombre artístico, Barbara Gil. Inmediatamente se apropió del nombre y todos comenzaron a reconocerla así, algunos le decían Barbarita, otros siguieron apodandola Luchi por su primer nombre, pero ella siempre se identificó con ambos. Miguel nos relató que antes, cuando la vida era más sencilla, curiosamente ella tenía dos cuentas bancarias, una con su nombre original, Luz María Arenas, y otra con su nombre artístico, Bárbara Gil.
En su época, el medio artístico estaba muy competido porque había varias figuras importantes; sin embargo, ella pudo destacar por su profesionalismo, su preparación, su belleza y su emprendimiento. Con el tiempo empezó a tener mucho éxito y logró posicionarse como actriz para poder ir consiguiendo mejores papeles y mejores oportunidades de trabajo.
En 1949 participó como personaje principal en la obra El Sueño de Una Noche de Verano escrita por William Shakespeare, junto con Miguel Córcega como coestrella. Dicha obra, narra los hechos que suceden durante el casamiento de Teseo, duque de Atenas, con Hipólita, reina de las amazonas. Irónicamente Bárbara y Miguel se enamoraron en la realidad. A partir de ahí trabajaron juntos en una película destacada llamada La Dama del Velo y continuaron trabajando en distintas obras de teatro. Trabajaron juntos en el Teatro del Músico ocho años continuos, hasta que decidieron abrir su propio teatro llamado Teatro Rotonda, donde produjeron una gran cantidad de obras. En 1954 se casaron en la Ciudad de México y tuvieron tres hijos, a Barbarita en 1955, a Miguel en 1956 y a Mónica en 1968. Lamentablemente entre Miguel y Mónica, Barbara Gil sufrió un aborto espontaneo.

Al ser una mujer emprendedora, trabajadora y madre de tres, Barbara tuvo que organizarse y balancear su vida entre el trabajo y su familia. Sus tres hijos comentan que siempre la veían trabajar para que nunca les faltara nada. Sus hijos nos comparten memorias de cuando eran pequeños dónde Bárbara los cargaba y les daba vueltas en el aire por los pasillos de la casa, bailaban vals por todo el cuarto con música alta y todos los días de muertos les maquillaba toda la cara de verde para disfrazarlos de brujos.
Al hablar de su infancia, su tres hijos comentan que fue muy divertida, mágica, encantadora y llena de amor. Sus hijos mencionan que sentían mucho orgullo por el trabajo que hacía su madre y aprendieron de ella a disfrutar el mismo. Están agradecidos con Barbara porque les dio luz en su vida, les dio amor, les mostró el camino y les proporcionó todas las herramientas que ella pudo encontrar, las cuales buscó arduamente, y las materializó en sus hijos para abrirles caminos y que fueran gente de bien.
Bárbara tuvo bastantes logros dentro del entorno artístico y en su vida laboral, fue muy importante para ella haber trabajado con Pedro Infante, también le causaba orgullo que su primera película y su debut haya sido con Libertad Lamarque ya que la admiraba bastante, estaba muy orgullosa de la compañía de teatro que puso con su esposo. Participó en un festival de cine en 1956 en Argentina, invitada por el mismo presidente a la casa rosada. El presidente Mexicano Diaz Ordaz y su esposa, admiraban tanto el trabajo de Barbara y Miguel, que iban a cada uno de sus estrenos y llegaron a invitarlos a cenar al balcón del Palacio Nacional el día del Grito de Independencia. Participó en un proyecto artístico en Cuba, donde conoció personalmente a Fidel Castro. Trato con bastante gente y fue una extraordinaria persona. Su hija Mónica comenta que Barbara se sentía muy orgullosa y valoraba mucho el esfuerzo que hizo y los logros que obtuvo, poco a poco iba aprendiendo más y gozaba mucho de ir pudiendo ser más profesional en lo que hacía. Barbara guardaba todas las notas periodísticas, fotos y guiones significativos para ella; comenzó a crear álbumes llenos de sus logros y memorias. En el año 2000, le hicieron un homenaje en la Cineteca Nacional, por sus 50 años de actriz.
Sin embargo, no hay que dejar pasar todas las dificultades y obstáculos que enfrentó y sobrepasó para llegar a ser la persona que recordamos hoy. Dentro del medio artístico había mucha competencia, mucha crítica y mucha grilla. Esto llegaba a afectarla en su trabajo, había veces donde tenía dificultad para conseguir un ingreso económico fijo. Uno podría pensar que la carrera de actuación genera mucho dinero y mucha fama, pero la realidad es que es una carrera muy difícil ya que se necesita de mucho estudio y mucho aprendizaje. Además, hay ocasiones en las que los actores tienen trabajo, y hay otras en que no. Es una carrera donde económicamente no hay un ingreso constante. Barbarita y Mónica recuerdan muy bien cómo había ocasiones donde su madre batallaba por conseguir el dinero del mes; sin embargo, nunca les faltó alimento en la mesa ni un techo donde vivir. Esta realidad económica del trabajo de los actores, impulsó a Barbara a participar activamente tanto en la Asociación Nacional de Actores, como en el Sindicato de Actores Independientes. La actividad sindical fue para ella, una oportunidad de darse a los demás, puesto que por muchos años formó parte del Patronato de la Casa del Actor y estuvo encargada de la formación de noveles actores en el Instituto Andrés Soler.
Uno de los momentos más difíciles en la vida de Barbara fue su divorcio de Miguel Córcega. Barbara y Miguel siempre se amaron mucho y se tenían un gran cariño el uno por el otro. Sin embargo, en su matrimonio hubo ciertos temas y diferencias grandes que causaron su divorcio. Había una diferencia de opinión sobre cómo manejar la vida pública y social. Siempre hubo un peso importante ya que las tres figuras paternas presentes, mamá y papá por parte de Miguel, y mamá por parte de Barbara; se involucraron mucho en la relación, inclusive hubo una época donde todos vivieron en dos casas contiguas. Además, hubo una etapa difícil para Barbara ya que a Miguel le comenzó a ir muy bien como director de escena y a ella, debido a su edad, se le redujeron las oportunidades de papeles cómo dama joven; esto causó una rivalidad profesional. Sin embargo, después del divorcio Miguel y Bárbara continuaron queriéndose mucho y conviviendo hasta el final de sus vidas, ya no en una forma romántica, sino en una forma de cariño y amistad.
Dentro del mundo artístico las actrices pueden tener papeles de reparto, el papel de dama joven y el papel de primera actriz, una persona más adulta y de más carácter que puede ser la estelar o que puede apoyar a la dama joven. Bárbara Gil comenzó su carrera con el papel de dama joven, desde el principio le fue muy bien y creció bastante y muy rápido en su vida laboral. Sin embargo, hubo una etapa donde le dejaron de dar el papel de dama joven por su edad y tuvo que hacer la transición al papel de la primera actriz. Esta etapa fue muy admirable en Barbara ya que mientras hacía la transición, no generaba mucho dinero. Así que se dedicó a hacer doblajes, producciones de teatro, fotonovelas, elaboración de guiones, se dedicó a la creación literaria, a dar clases de actuación e incluso llegó a rentar cuartos en su casa para sacar adelante a su familia a sí misma y su carrera.

Hubo una película que fue clave para su carrera profesional, La Golondrina Presumida, una historia donde el papel principal lo lleva una mujer muy guapa de más edad, que se enamora de un ranchero. Es con esto que da el brinco de ser dama joven a ser primera actriz. Así es como la empezaron a llamar para participar en Mujer, Casos de la Vida Real y estuvo muy activa en otras telenovelas.
Otro evento que afectó mucho a Barbara fue la muerte de su mamá en octubre de 1997. Se sentía muy triste y melancólica, invirtió mucho tiempo en mudarse a casa de su mamá y rentó la suya como casa hogar para ancianos. Sin embargo, continuó trabajando para salir adelante. Unos años después, le tocó vivir cambios importantes, se casó la última de sus hijos, aun sentía bastante la ausencia de su mamá y le entró un miedo muy grande de morir sin tener paz. Le angustió mucho que llegara el fin de su vida teniendo aún temas no resueltos. Este tema lo fue resolviendo a partir de enfocarse más en su familia y tomar la decisión de disfrutar todo lo que la vida le daba. Oscar, el yerno de Barbara, nos dice que ella fué una mujer que escogió ser feliz; incluso, esta felicidad simulaba la de una niña pequeña llena de asombro ante la aventura que veía en cada esquina.
La última telenovela que hizo fue La Intrusa, en 2001. Barbara decidió que ya no volvería a aceptar otro papel ya que no se sentía cómoda con el cambio y la evolución que hubo en la industria. El dueño de Televisa, Emilio Ascarraga, le heredó la empresa a su hijo y el trato que le daban en las producciones a los actores de la edad de Barbara cambió drásticamente. A partir de ahí se retiró de la actuación a la edad de 73 años y se dedicó de lleno al Instituto Andrés Soler y a La Casa del Actor, trabajando por la educación de los jóvenes actores y el retiro de los actores viejitos.
En 2010 tuvo un gran problema de salud, le tuvieron que reconstruir el estómago y tuvo una muy larga y difícil recuperación. Nuevamente, su espíritu inquebrantable le ayudó a vencer este nuevo obstáculo que la vida le trajo.
Su enfoque en sus últimos años de vida fue alrededor de su familia, disfrutaba viajar a Acapulco con su hija Mónica, Oscar y sus nietos; viajaba a San Diego a pasar largas temporadas con su hija Barbara; organizaba comidas con su hijo Miguel; empezó a enfocarse en el gozo de dar y recibir amor y compañía. Esta convivencia y el amor que de ahí partía, abundó los últimos años de su vida y la llenaron de paz. Puso todo en orden, terminó sus álbumes de fotos, realizó todos los viajes que soñó con hacer, le dejó a su familia recuerdos inolvidables y mucho amor.
En este escrito no se busca idealizar a Bárbara Gil; sin embargo, todas las anécdotas relatadas son puras y honestas. Esa fue la esencia que Barbara le dejó a su familia y amigos. Como su nieta, puedo decir que Barbara vivía en su propio mundo y nosotros, su familia, coexistimos alrededor de ella. Ella era la dama joven y la primera actriz; y nosotros éramos los actores de soporte, su vida fue una hermosa y divertida comedia romántica.
En resumen, Luz Maria Arenas, Barbara Gil o Babu como le decíamos sus familiares más cercanos; vivió su vida afectada por las circunstancias propias de su época, mismas que afrontó de la mejor manera que pudo. Forjando así una historia que sigue profundamente presente en quienes la conocimos y amamos.
